Cada vez que alguien señala una discrepancia en sus enseñanzas, una práctica extraña o algo que parece mal implementado, el Sangha Dhammapada es rápido en atribuirlo a su “identidad propia”, a su “carácter latino” o a ser un “Budismo del Río de la Plata”. Pero vale la pena preguntarse: ¿esta identidad es algo real o simplemente una excusa para tapar ignorancia y desconocimiento? Tal vez no sea más que otra mentira, destinada a ocultar una montaña de ellas, creada por Koio Samadhi y Nipur Bhasin.
Basta con mirar el Templo Dhammapada en Argentina. Koio Samadhi hizo un esfuerzo enorme para que su templo y dojo de artes marciales se parecieran lo más posible a un templo asiático. Hay más empeño en crear una réplica de algo oriental que en innovar o generar un espacio que verdaderamente se sienta rioplatense.

Uno pensaría que, como muestra de adaptación a nuestra cultura, los nombres del Dharma otorgados a los discípulos serían en español. Algunos maestros zen en Estados Unidos, por ejemplo, dan nombres en inglés. Pero no: Koio Samadhi otorga nombres como Nipur Bhasin, Vasu Bhandu, Jay Atman o Nara Simha, que no tienen ninguna relación con una identidad latina.
A esto se suman títulos como prayanas, shurus y maha shuris, que tampoco suenan muy hispanoamericanos. Incluso la vestimenta de los discípulos es particular: prendas confeccionadas localmente, pero que imitan de cerca vestiduras orientales. Nada de esto parece especialmente adaptado al Río de la Plata.
Da la impresión de que la famosa “identidad propia” solo sale a relucir como escudo cuando surgen preguntas incómodas: ¿Qué hace una escuela zen practicando pujas? ¿Por qué sus monjes son en realidad laicos? ¿Desde cuándo el Nembutsu es una puja? Si hacen servicios de oración, ¿por qué no usan los tradicionales de las escuelas zen? ¿A qué se debe el uso masivo de sutras theravada? O, quizás la más reveladora: ¿solo la invocan cuando Koio Samadhi y Nipur Bhasin son cuestionados por sus innumerables errores doctrinales, que serían imperdonables en supuestos maestros zen?
Al final,el patrón es claro. La “identidad propia” no se manifiesta como una esencia coherente en sus prácticas, su simbología o su arquitectura, que más bien buscan mimetizarse con un oriente estereotipado. En cambio, aparece únicamente como un argumento defensivo, una frase rehecha para desviar la crítica y el escrutinio. Esto la convierte menos en un sello de autenticidad y más en un recurso de conveniencia: un lema vacío que se usa para justificar discrepancias y silenciar preguntas, revelando una profunda incoherencia entre lo que se proclama y lo que realmente se construye.

Si fuiste víctima de la estafa de Koio Samadhi y Nipur Bhasin, o si tienes una experiencia con la secta Dhammapada Budismo Zen que quieras compartir, puedes dejar tu testimonio en los comentarios de nuestra página.
Dhammapada Budismo Zen
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