La incapacidad de Sifu Koio Samadhi de entender el Buda Dharma constantemente revela que el no es el Maestro Zen que pretende vender al mundo.
“Debemos vencernos a nosotros mismos y, para ello, es preciso conocernos profundamente. Ser concientes de nuestras virtudes y de nuestros defectos. Potenciar las primeras y trascender los segundos. Así, sólo cuando hayamos logrado perfeccionarnos (y ser coherentes con los 10 paramitas) lograremos ser verdaderos maestros… maestros de nuestra propia naturaleza.” Sifu Koio Samadhi
El texto atribuido a «Sifu Koio Samadhi» presenta una mezcla de conceptos budistas con una perspectiva muy centrada en el «yo» y la perfección personal, lo que genera varias tensiones doctrinales importantes. Aquí el análisis detallado:
1. Enfoque en el «Yo» y la Autosuperación
· «Vencernos a nosotros mismos» / «conocernos profundamente» / «perfeccionarnos»:
· Error doctrinal: El budismo (especialmente Zen) no busca «vencer» un «yo» sólido, sino ver a través de su naturaleza ilusoria (anatman/anatta). El esfuerzo basado en la dualidad «yo que vence al yo» refuerza la noción de un sí mismo existente, lo que es contrario a la enseñanza central del no-ser.
· En el Zen, el «conocerse a sí mismo» significa ver la verdadera naturaleza (buddhata, naturaleza búdica) más allá de los conceptos de virtudes y defectos, no un análisis psicológico de cualidades personales.
2. Dualidad Virtudes/Defectos y el Concepto de Trascendencia
· «Potenciar las primeras y trascender los segundos»:
· Punto delicado: Si bien el camino budista implica abandonar los kleshas (aflicciones) y cultivar cualidades positivas (como los brahmaviharas), la idea de «trascender defectos» puede interpretarse erróneamente como una lucha contra aspectos de uno mismo.
· Doctrina correcta: En el budismo, las aflicciones (como el odio, la ignorancia) no se «trascenden» por fuerza de voluntad, sino que se disuelven a través de la sabiduría (prajna) que ve su naturaleza vacía. No hay una «purificación» de un yo, sino un cese del apego a los fenómenos condicionados.
3. Uso de los «10 Paramitas» y la Meta de la Perfección
· «Perfeccionarnos (y ser coherentes con los 10 paramitas)»:
· Inconsistencia: Las paramitas (perfecciones) en el budismo Mahayana (que son seis o diez, según la fuente) no son una lista de reglas para la coherencia personal, sino cualidades que surgen espontáneamente del bodhicitta (la mente del despertar orientada al beneficio de todos los seres).
· El practicante no «se perfecciona a sí mismo» para luego «ser maestro». Las paramitas se cultivan sin apego al logro, en el contexto de la compasión y la sabiduría de la vacuidad. La idea de «lograr perfeccionarnos» suena a una meta de auto-mejora, no al despertar (bodhi) libre de conceptos de logro.
4. El Concepto de «Verdadero Maestro»
· «Lograremos ser verdaderos maestros… maestros de nuestra propia naturaleza»:
· Error grave: En el budismo, especialmente en Zen, nadie es «maestro de su propia naturaleza». La verdadera naturaleza (buddhata, tathata) no es un objeto que pueda poseerse o dominarse.
· Un maestro genuino (en el sentido de un iluminado) es simplemente uno que ha realizado la no-separación con esa naturaleza, no alguien que la «controla». La frase sugiere un logro egocéntrico, mientras que el despertar implica la disolución del que busca lograr algo.
5. Contexto de las Etiquetas (#budismozen, etc.)
· El texto usa terminología budista (paramitas, maestro, naturaleza) pero en un marco no-budista de auto-ayuda y superación personal. Esto es común en la apropiación secular de conceptos espirituales, pero doctrinalmente es incorrecto.
· El Budismo Comprometido (de Thich Nhat Hanh) enfatiza la interconexión y la compasión activa, no la perfección individual como prerrequisito.
Conclusión doctrinal:
El texto no es coherente con las enseñanzas centrales del Budismo (especialmente Zen) porque:
1. Refuerza la noción de un yo que debe ser vencido, conocido y perfeccionado.
2. Convierte las paramitas en un proyecto de auto-mejora en lugar de prácticas desapegadas y compasivas.
3. Presenta el despertar como un logro personal y un estado de «maestría» sobre la naturaleza, lo que contradice la enseñanza de la no-dualidad y el no-ser.
Posible origen: El texto suena más a una mezcla de psicología humanista, autoayuda y espiritualidad new age con vocabulario budista superficial. Un maestro Zen auténtico evitaría este lenguaje que fortalece el ego.


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